LA IMPORTANCIA DE RESPIRAR CORRECTAMENTE, por José Manuel Olmedo

¿Para qué respiramos?

El objetivo de la respiración es obtener oxígeno del aire y expulsar gases de desecho (CO2). El oxígeno es imprescindible para obtener energía de los alimentos que ingerimos y ese proceso, a su vez, genera CO2 que necesitamos eliminar. De esta manera, al inspirar obtenemos lo que necesitamos y durante la espiración eliminamos lo que no.

Por lo que podemos hacernos una idea de lo importante que es esta función para nuestro organismo.

¿Con qué respiramos?

Para que nuestros pulmones se expandan y absorban una buena cantidad de oxígeno en cada inspiración, nuestro tórax (costillas y esternón se expanden durante la inspiración y se retraen durante la espiración) y diafragma (desciende durante la inspiración y asciende durante la espiración) deben conservar una adecuada movilidad.

Esta movilidad y coordinación entre tórax y diafragma, tiene una vital importancia en la circulación sanguínea. Por tanto, una inadecuada respiración hará que a nuestros órganos llegue poca sangre y mal oxigenada. El buen funcionamiento de nuestras vísceras abdominales depende en gran medida de la presión abdominal, y ésta a su vez del diafragma.

El mal funcionamiento del diafragma, por respiraciones superficiales que implican principalmente al tórax, genera un desequilibrio de la presión abdominal, lo que produce una caída de las vísceras (ptosis visceral). El aumento de presión puede llegar hasta nuestra pelvis, ocasionando problemas de suelo pélvico y uroginecológicos, y afectar globalmente a nuestra postura y al funcionamiento del resto del organismo.

¿Por qué respiramos mal?

Tórax y diafragma pueden llegar a no moverse adecuadamente debido principalmente a trastornos posturales y al estrés.

¿Qué es respirar correctamente?

Para explicarlo vamos a dividir la inspiración en dos fases: una fase diafragmática (el diafragma desciende, disminuye la presión en el tórax y el aire entra) y una fase torácica (costillas y tórax se expanden aumentando el diámetro del tórax).

En una respiración en reposo, el aire deberá entrar por la nariz, iniciándose una primera fase diafragmática en la que se expande la parte baja de las costillas y la barriga sobresale ligeramente; seguidamente el tórax se eleva completando la inspiración. En la espiración tórax y abdomen deben retraerse, pasivamente, a la vez.

¿Cómo puedo entrenar mi respiración?

Os explicaremos un ejercicio muy sencillo:

Lo primero será tomar conciencia de cómo respiramos. Para eso nos tumbaremos boca arriba en el suelo sobre una colchoneta o una manta (rodillas y caderas flexionadas apoyando los pies). Colocaremos una mano sobre el esternón y otra sobre la barriga. Con los ojos cerrados respiramos tranquilamente observando qué ocurre bajo nuestras manos.

Tras unos minutos de observación comenzaremos con el ejercicio: tomamos aire por la nariz dirigiéndolo hacia la parte baja de las costillas, expandiendo el abdomen como si quisiéramos llenar la barriga de aire (fase diafragmática). A continuación elevamos el tórax para terminar de tomar aire (fase torácica). Deberemos encontrar el equilibrio entre las dos fases, de forma que ambas duren el mismo tiempo. Al soltar el aire deberemos sentir cómo ambas manos (la del torax y la del abdomen) descienden a la vez. El ejercicio lo realizamos aumentando el tiempo de inspiración y espiración con respecto a nuestra respiración en reposo.

 

En Fisioliva podemos ayudarte a reconocer tu patrón respiratorio y a mejorarlo con distintas técnicas según tu necesidad. No dudes en preguntarnos, tu salud es lo más importante.