DRENAJE LINFÁTICO MANUAL

El Drenaje Linfático Manual (DLM) consiste en la activación manual,  mediante un masaje, de la circulación linfática por estimulación del automatismo de los vasos y ganglios linfáticos, mejorando así la evacuación del exceso de líquido intersticial.

Mediante el drenaje linfático manual (DLM) con nuestras manos, ejerciendo una presión muy suave sobre la piel (menos de 40 mmHg) sumado a un movimiento rítmico y lento de impulsión o transporte, se estimula la contracción rítmica del linfangión, favoreciendo que la linfa avance hasta un 40% más rápido. Del mismo modo, al estimular directamente sobre los ganglios linfáticos, se reduce el enlentecimiento que sufre el flujo de la linfa a su paso a través de ellos. Se realizan también maniobras de reabsorción del exceso de líquido y proteinas.
Es preciso señalar que el DLM no es comparable a la presoterapia, ya que ésta solo drena líquido intersticial y no proteinas. En caso de edema linfático el DLM es fundamental e insustituible por otra técnica, y debe ir acompañado de ejercicios específicos que potencien y mantengan el efecto drenante, medidas de contención del edema (vendajes) e indicaciones para un escrupuloso cuidado de la piel.

Efectos del DLM
– Mejora la circulación de retorno.
– Regenera el sistema linfático.
– Consigue un efecto sedante y relajante al actuar sobre el sistema nervioso vegetativo.
– Inhibe los estímulos dolorosos.
– Regula el tono tanto de la fibra muscular lisa como de la estriada.
– Mejora el sistema defensivo inmunológico por la superproducción de linfocitos.
– Estimula la función renal.